lunes, octubre 26

Renacer

Todos los días podemos ser sorprendidos por un acontecimiento que nos descoloca y no sabemos cómo hacerle frente. Es muy importante el cómo manejemos las crisis que se nos presentan, porque la manera en cómo lo hagamos determinará el rumbo de nuestra existencia.  Porque como bien dice Balzac: “En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte”. 

Intenta no estancarte en esa angustia. Está permitido llorar, pero no te ahogues en tus lágrimas. Busca la fortaleza de tu alma. En momentos de crisis la fe es una especie de trampolín que te empujará hacia adelante y no te permitirá caer en ese abismo que te atormenta. ¡Despierta! No abandones jamás tus sueños. No permitas que tu corazón se rompa en pedazos luego de la crisis, piensa que de ésta saldrá fortalecido.

Tómate tu tiempo. Nadie más que tú sabe cuánto es el que necesita para estar mejor. Cómo un ave herida descansa, cura tus alas y vuelve a volar. Si tus días se transforman en noches, no te desesperes y busca la luz de las estrellas que poco a poco volverán a iluminar tu alma. Y no olvides que siempre después del invierno llega la primavera, y así como renace la belleza de la naturaleza, también renacerá tu corazón. 



"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra." Eugenio Trias 

miércoles, octubre 21

Destino

Cuantas noches en vela y mañanas vacías. Cuantos días de soledad y horas de eterna espera. Buscaba tu recuerdo en mi mente perdida viajando en el tiempo con el corazón roto. Añoraba momentos del ayer mientras mi alma suspiraba negándose a tu olvido. 

Hoy te dejo ir. Hoy renuncio a ti. 

Imagino mi destino a través de mi ventana. Veo un camino incierto pero es hora de partir. Con nuevos colores pintaré mis amaneceres. Dibujaré sonrisas que consuman mi amargura. Atravesaré un nuevo umbral soltando ataduras. Seré libre dejando el sufrimiento atrás. 

Porque hoy al despertar recordé lo valiosa que soy y por eso me marcho. No me detendré a pensar en lo que pudo ser y no fue. Hoy cierro un capítulo de mi vida y abro uno nuevo, en donde jamás olvidaré mi valor ni lo que me merezco.


El amor es una cura milagrosa. 
Amarnos a nosotros mismos hace milagros en nuestras vidas.
(Louise L. Hay)

jueves, octubre 15

Que no te atrape lo cotidiano

Durante las últimas semanas me ha costado un poco dedicar todo el tiempo que quisiera a mi blog. A veces es falta de tiempo por el sinfín de tareas que tengo que asumir a diario, y otras es simplemente por falta de inspiración. Hoy decidí darme unos minutos para reflexionar y volver a escribir. 

Lo hago porque no quiero estar atrapada en mi cotidianidad. Porque el que sólo sobrevive se olvida de su verdadera esencia, se olvida de aquel tesoro que está dentro de uno y que finalmente es la llave de nuestra libertad. 

Es tan valioso el poder hacer algo más en la vida que simplemente sobrevivir, el poder darnos tiempo para ser nosotros mismos. El tener ese preciado tiempo nos permite sentir, pensar, analizar, reflexionar, para finalmente poder decidir cuál será nuestro camino a seguir, el que nos llevará a disfrutar de nuestra vida plenamente; es decir, siendo y haciendo lo que realmente queremos. 

Lamentablemente por mucho que queramos tener todo bajo control siempre nos encontraremos con situaciones que escapan de nuestras manos, que son hechos imprevisibles que nos desestructuran y desarman. Lo importante es el cómo enfrentamos estas situaciones tan complicadas a veces. 

Personalmente he ido aprendiendo que lo ideal es intentar siempre centrarnos en nuestro interior. Enfocarnos en nuestras propias posibilidades y recursos para poder seguir avanzando, sea cual sea el obstáculo frente al cual nos enfrentemos. 

Si aceptamos la realidad que se nos viene encima utilizando hasta el máximo nuestras posibilidades todo probablemente será mejor. Y por sobre todo tenemos que tratar de evitar que nuestro pensamiento haga que toda esa tristeza, sufrimiento, dolor o decepción sea aún peor. 

Tratar de escapar de todo lo negativo que nos rodea y no padecer más de lo necesario nos ayudará a sobrellevar de mejor manera lo negativo que estemos viviendo.




lunes, octubre 5

Recuerdos que hacen bien

Hay días en que me visita la nostalgia y la recibo con una sonrisa en los labios, le permito la entrada a esos retazos positivos del ayer que me enriquecen e inspiran. No permanezco en el pasado, porque soy consciente de que si me quedo en el, al final terminará por atormentarme. Porque anclarme en el ayer me impide crecer, me hace vulnerable y erosiona mi calidad de vida. Entonces me libero, avanzo y asumo lo que he vivido. Conservo mi pasado como un preciado tesoro y le agradezco porque me ha hecho ser quien soy. Es un legado importante e imborrable que hoy me ayuda a elegir el camino más adecuado y me recuerda que no debo tropezar dos veces con la misma piedra. 


Algunos recuerdos son inolvidables, permanecen vivos por siempre y son conmovedores.”
-Joseph B. Wirthlin-

lunes, septiembre 28

Todo el mundo necesita un abrazo

Un abrazo tiene un poder mágico. Es el lenguaje del amor. Es una caricia al alma que sana nuestras heridas y alivia nuestro sufrimiento. Es capaz de romper nuestras corazas y de transformar al mundo en un lugar más amable y más dulce. Nos hace sentir que no estamos solos. Eleva nuestra autoestima. Alivia nuestra tensión y disminuye los niveles de estrés. Incrementa la alegría que combate la depresión. Es la medicina perfecta que nos devuelve a la vida. 

¡Todo el mundo necesita un abrazo!
(Y hoy más que nunca)

Te regalo un cálido abrazo, que arrope tu alma, un abrazo con sabor a "estoy aquí, contigo, y te deseo una maravillosa semana".


lunes, septiembre 21

Tanka #4

En el silencio 

que ampara el llanto 

entre las sombras 

se muere la ilusión

añoro otros tiempos






lunes, septiembre 14

Confesión

Ahora que los años han pasado... cuando la vida ha dado muchas vueltas y vivimos en mundos diferentes... puedo abrir mi corazón y confesarte... que de haber sabido qué pasaría... nuestro último abrazo hubiese durado para siempre.




miércoles, septiembre 9

Cuando el cielo se convirtió en un infierno

Su ansiedad por verlo la llevó a su encuentro minutos antes de lo acordado. Amanecía en la estación y aquel paisaje le parecía demasiado tétrico y desolador. Se sentía nerviosa, deseaba salir corriendo y escapar para no enfrentar el final de aquella historia. Pero se quedó allí, inquieta, esperando su llegada. Sentada en la escalera, envuelta en el humo de un cigarrillo, mirando a su alrededor, los recuerdos se atropellaban en su cabeza.

Quería dejar de pensar, quería dejar de sentir, quería dejar de desear, pero su terco corazón ganaba una vez más. Era una espera que le parecía eterna. Se sentía sin fuerzas, con un nudo en la garganta y con su manos apunto de congelarse, al igual que su alma.

¿Debía esperarlo? ¿Debía salir corriendo? ¿Qué le diría al verle? ¿Qué diría él? En medio de todas esas preguntas sin respuestas aparecía su figura sobresaliente entre todos esos rostros desconocidos. Traía ese abrigo negro que tantas noches la cobijó. Su caminar era lento, temeroso y su mirada parecía perdida. A ella le hubiese gustado saber qué pensaba él en ese momento. Quizás no esperaba encontrarla ahí, quizás él rompería el acuerdo, quizás, al menos por un instante, pensó en no decirle adiós.

Lentamente se puso de pie, apagó su cigarrillo y fue a su encuentro. Estaban frente a frente, se miraron y ambos esbozaron una cariñosa y melancólica sonrisa. En ese instante sus caretas se caían a pedazos, no podían callar lo que el corazón deseaba gritar. 

Se oía acercarse el tren y con su llegada era inminente la despedida. Sólo tenían diez minutos. Ella temblaba... ¡quería detener el tiempo! Mirándola a los ojos él tomó sus manos y ella se estremeció. Parecía que el mundo giraba en una dirección y ellos en otra. Luego, sin decir una sola palabra, la abrazó inesperadamente. Sus ojos se nublaron, cerró sus párpados y sus lágrimas rodaron por sus mejillas... los cuerpos parecían estorbar.

Sin mucho por entender, eran dos corazones en un solo latido. Él se aferraba a ella y ella a él. Sus tristes ojos pardos se nublaban también. Quiso decirle algo, pero ella cubrió sus labios con sus dedos. Aquella mirada tan profunda decía más que mil palabras. Ella sólo dijo -Gracias- Y en silencio esperaba que él supiera el porqué.

El momento de despedirse había llegado y quedaría grabado para siempre en su corazón. Él besó su frente y para ella fue el beso más tierno que había recibido en toda su vida y a la vez el más triste. Comenzó a alejarse. La espesa bruma desvanecía poco a poco su figura. Volteó a mirarla y por un segundo ella pensó que correría a sus brazos, pero no fue así. 

Con un llanto silencioso permaneció inmóvil por unos minutos mirando como aquel tren se alejaba. Paralizada en medio de la multitud pensaba en la historia de amor que creía sería para siempre, pero que llegaba a su fin en ese frío amanecer en la estación. Sentía que una parte de ella se había ido con él. Sentía que con su ausencia se comenzaba a desmoronar su vida. Acababa de partir y todo para ella había cambiado... el cielo se había convertido en un infierno.